« Euskal Jai Bizirik!!! | Página de inicio | NAFARROA BAI, NAFARROA ERALDATZEKO GILTZA »
08/02/06
"NaBai busca sacar a la derecha del poder, pero también gobernar para todos y no sólo para los privilegiados"
|
Es difícil a estas alturas saber como va a acabar aunque es cierto que tal como esta discurriendo el debate a nivel estatal y visto el comportamiento de los partidos nacionales y sus sucursales en Navarra, es decir PSN y UPN, no podemos tener muchas esperanzas. En el inicio del debate ha quedado claro que no están por abordar temas profundos ni resolver los temas claves, por lo que nos obligan a ser prudentes a la hora de generar expectativas y muy reservados con respecto al apoyo que pudiéramos dar, como Aralar, a las reformas que ellos pacten. Y es que de lo que están hablando es de un simple maquillaje que excluye la necesidad de normalizar la vida política en Navarra corrigiendo los pecados originales del actual Amejoramiento.
¿A que se refiere Aralar cuando habla de "pecados originales" de la Lorafna?
Tenemos muy claro que no vamos a apoyar una modificación que no corrija lo que marcó aquella ley de 1982 y que se resume con la constatación de que una parte de la sociedad navarra, un tercio aproximadamente, son tratados como proscritos en su propia tierra en cuanto a que no tienen reconocidos sus derechos identitarios, no se les reconocen los derechos lingüísticos y no se les reconoce la capacidad de ser agentes que puedan decidir su propio futuro. Si esa comunidad no esta en igualdad de condiciones respecto a quienes se consideran españoles, nosotros no vamos a apoyar ningún cambio. Otro pecado fundamental es que el Amejoramiento no contó con el respaldo de la ciudadanía a quien se le hurtó interesadamente el derecho de pronunciarse a través de un referéndum y eso, democráticamente, es un déficit fundamental.
¿Hay otros puntos que Aralar considere irrenunciables?
Además de la superación de los pecados capitales que antes he mencionado, la cuestión de la normalización lingüística. No tiene justificación que 25 años después de la aprobación del actual Amejoramiento, no sólo no se haya normalizado el uso del euskera sino que los euskaldunes de Navarra están, hoy por hoy, en peores condiciones que entonces. Y es que no es cuestión de imposiciones, sino de que cualquier navarro, en cualquier parte del territorio, tiene que tener reconocido el derecho a expresarse y estudiar en cualquiera de las dos lenguas que son propias de Navarra y eso ha de ser garantizado por la Administración.
Por otra parte también habría que conseguir que las instituciones navarras que ejerzan competencias propias, lo hagan con exclusividad. No sirve de nada que, por ejemplo en Bienestar Social, se este sometiendo nuestro propio ordenamiento a la legislación básica estatal que al final mediatiza la acción propia de Navarra en este campo.
¿Qué reforma propondrían?
Se basaría en dos pilares básicos: por una parte en el reconocimiento de que las relaciones entre Navarra y el Estado se basan en un pacto entre iguales, lo que implica que, de entrada y originariamente, Navarra es titular de todas las competencias y esta facultada a compartir o ceder las que se considere necesario si para ello se llega a un acuerdo con el Estado. Por otra parte, el acuerdo bilateral de reparto competencial que se negociara con el Estado, debería tener el respaldo de la ciudadanía a través de una consulta popular que ratificara el marco político de las relaciones bilaterales.
Este proceso de debate en torno al estatus de Navarra va a marcar las elecciones del año próximo, pero no va a ser lo único. ¿Cual es análisis que hace Aralar sobre la actual situación política?
Estamos en una situación grave derivada del marco del Amejoramiento en el que una parte muy importante de la ciudadanía esta en situación de inferioridad cada vez más agudizada. Además sufrimos las consecuencias de la política ejercida por un gobierno de derechas que lleva demasiados años en el poder y que cada vez se esta radicalizando más y, lo que es peor, que esta convirtiendo el hecho de controlar las instituciones en una fuente de negocio para los vampiros que revolotean alrededor. Como se suele decir, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente y en Navarra, tras tantos años de gobiernos de la derecha, estamos muy cerca de que el refrán sea realidad. Ahí están temas como el de Egüés, Humanismo y Democracia, Canal de Navarra y otros que seguirán saliendo. Las consecuencias de esta forma de hacer política afectan gravemente a los dos pilares que han de sustentar a cualquier fuerza progresista: que la democracia no se resienta ni se recorten los derechos, y que los servicios públicos y los servicios sociales se garanticen como base del sistema de bienestar de la ciudadanía. Tanto en un plano como en el otro, en el que asistimos a continuas privatizaciones, se están produciendo continuos recortes.
Según ese análisis se impone un cambio para 2007. La apuesta de Aralar, EA, PNV y Batzarre es Nafarroa Bai, pero ¿va a ser éste un instrumento eficaz?
Nosotros creemos que sí. Después de 25 años de división y estrategias de confrontación, cuatro partidos han sido capaces de unirse para reclamar temas tan básicos como la defensa de la pluralidad de Navarra, de su identidad y de sus derechos históricos. La validez de esta fórmula quedó demostrada en las elecciones generales y su vigencia, lejos de decrecer, ha aumentado en este tiempo generando ilusión de que por fin pueden cambiarse las cosas.
Pero no es lo mismo el entendimiento para optar a una representación en Madrid que para aspirar a gobernar en Navarra...
Es verdad, pero el compromiso ya lo hemos asumido y ahora se esta trabajando en la base de un acuerdo programático que es con el que se va a concurrir a las elecciones y que va a ser la base de la unidad de acción posterior. Y es que el objetivo de esta coalición es sacar del poder a la derecha y propiciar un cambio político, pero no sólo eso, sino hacerlo para algo, es decir, para cambiar la forma de hacer política en Navarra, conseguir un reconocimiento de nuestros derechos históricos e incidir en la recuperación de los servicios públicos y la inversión para solucionar los problemas de los más necesitados.
¿Y no ha habido problemas?
Si dijésemos que no ¿se lo creería alguien? Es evidente que han surgido problemas porque no es fácil el entendimiento entre cuatro fuerzas que, históricamente, han competido por un mismo espacio electoral, pero, por encima de esos problemas, esta el convencimiento de que es más lo que nos une que lo que nos separa. Sabemos además que todos vamos a tener que dejar parte de la identidad más íntima de cada partido, pero lo asumimos en beneficio de ese objetivo común y de una acción unitaria. También es evidente que, una vez tomada la decisión, seguiremos teniendo diferencias y confrontaciones, pero eso es incluso sano para impulsar un debate interno que siempre va a ser reflejo de pluralidad y que nos va a forzar a asentar aún más el entendimiento. Eso era previsible, pero el mérito estaba en superar los miedos y asumir el compromiso, y eso ya esta hecho. A partir de ahora tenemos que trabajar para diseñar no sólo nuestro programa, sino también las listas electorales con las que concurriremos tanto al Parlamento como a los ayuntamientos de toda Navarra con el objetivo y la ambición de gobernar para todos y no sólo para los privilegiados.
Pero la aritmética dice que para lograr ese cambio se impondrán pactos con otras fuerzas, básicamente PSN. ¿Cómo ve la aptitud de los socialistas ante esa posibilidad?
Nosotros asumimos que tendremos que llegar a un entendimiento con ellos creemos que el realismo político se impondrá en el PSN a pesar de algunos pronunciamientos de sus actuales líderes. No nos podemos imaginar, pero ni nosotros ni creemos que la militancia socialista, a un PSN apoyando a la sucursal del PP en Navarra y menos teniendo en cuenta el clima de enfrentamiento que a nivel estatal esta impulsando una derecha rabiosa por recuperar el poder en Madrid. Si finalmente se impusieran en ese debate los sectores del PSN más reaccionarios, aquellos que defienden el pacto con UPN, este partido tendrá un serio problema que les podría llevar a desaparecer del mapa político porque para derecha, mejor la opción original, y en la izquierda sólo nos van a tener a nosotros y a IU para poder defender un gobierno cimentado en el progresismo.
¿Y si Batasuna pudiera presentarse a las elecciones?
¡Más difícil sería que el PSN pacte con ellos que con NaBai! Pero, al margen de eso y respecto a como lo veríamos nosotros, hay que aclarar que Aralar no sólo contempla la posibilidad de esa concurrencia, sino que la exige porque su ilegalización es una aberración democrática basada en una ley de excepción, totalmente antidemocrática, como es la Ley de Partidos. A partir de esto, lo que creemos es que, así como Aralar va a renunciar a sus aspiraciones legítimas para consolidar su peso político tras concurrir, con éxito, sólo a unas elecciones, Batasuna tendría que hacer lo mismo en función de un objetivo común, que es aglutinar fuerzas para forzar el cambio político. Pero es que además nosotros creemos que el compromiso de Nafarroa Bai respeta y comparte las dos claves que identifican a la izquierda abertzale: hay que ofrecer a la sociedad navarra una alternativa de izquierdas y progresista frente, y, por otra parte, se propone avanzar en clave de país en el proceso de consolidación de Euskal Herria. Evidentemente para conseguir ambos objetivos, ayuda más un entendimiento entre quienes comparten total o parcialmente esas aspiraciones, que mantener una división que, históricamente, no nos ha proporcionado nada salvo debilidad.
También están en su derecho de querer "medirse" electoralmente tras tanto tiempo ilegalizados y nosotros hemos de entenderlo aunque creemos que eso no será bueno para el objetivo común. Lo que creemos es que hay que convencer a la mayoría social de esta comunidad y para eso hay que trabajar de una forma abierta, plural y unificada. Nosotros seremos respetuosos con la decisión que tomen pero les pedimos el mismo respeto por Nafarroa Bai.
Para que esa coyuntura electoral se de hay quien exige pasos previos en el denominado proceso de pacificación y normalización política. ¿Qué análisis hace Aralar de él?
Somos optimistas por necesidad y pesimistas por experiencia porque anteriormente ha habido otros xurrumurrus que, por desgracia, no se han confirmado. En este momento hay un elemento que nos genera preocupación y otro que nos genera ilusión. Nos preocupa el hecho de entender que si el acabar bien este proceso de normalización depende de un acuerdo entre ETA y el Estado con respecto a la consecución de objetivos políticos, somos pesimistas porque el Estado, como se esta viendo continuamente, no esta en condiciones de dar grandes soluciones para las demandas que tiene este país. Sin embargo somos optimistas respecto a ciertos rumores que apuntarían hacia el fin de la actividad armada de ETA a través del convencimiento interno de la izquierda abertzale oficial de que es el momento de dejar espacio a la actividad política, eso sí, con unas contraprestaciones mínimas por parte del Estado como pueden ser la resolución del tema de presos, en la que nosotros exigimos la amnistía, y, por supuesto, que todas las opciones puedan participar con las mismas garantías en la vida política. Si es verdad que se impone este tipo de reflexión interna en la izquierda abertzale oficial, es probable que estemos muy cerca del fin del conflicto en el contexto de la lucha armada y muy próximos a la unión para el mantenimiento del conflicto en términos políticos.
¿Barajáis que en un espacio corto de tiempo pueda haber tregua?
A nosotros, como a la mayoría de la gente que esta interesada en este proceso, nos han llegado informaciones para tener esperanzas de que el Aberri Eguna del 2006 se celebre en condiciones de ausencia de violencia. Sin embargo, estamos en la obligación de ser prudentes y más viendo la evolución diaria de los acontecimientos que pueden condicionar esta esperanza, me refiero a la política del Estado con respecto a los presos, que no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado, a la actitud que respecto a la posibilidad de una distensión están adoptando algunos jueces al inventarse nuevas imputaciones a presos, secundada también desde el Gobierno central, o a la postura de continuidad de macroprocesos como el 18/98 en el que las garantías procesales brillan por su ausencia. Observando esto, estamos cada vez más convencidos de que si el proceso de pacificación se inicia será por una apuesta unilateral de la izquierda abertzale oficial.
17:25 Anotado en Berriak | Permalink | Enviar a Email


